"A veces pasa que tu mirada traduce más de mil palabras a la vez, palabras que recuerdan momentos que ya viviste ayer, que le vas hacer así es el amor conmigo amiga."
Son las 15:37, estoy en modo vacaciones y al parecer no existe nada más interesante por hacer esta tarde, he decidido entonces 'tirármelas de escritora de mi Blog'. Antes de comenzar a escribir lo que sea que aquí fluya, debo aclarar que la canción de Alex Ubago me motivó, fue esa señal que me impulsó a dejar que fluyeran la coordinación, coherencia y cohesión que espero tener en mis letras.
¿Sobre qué debo escribir? ¿Mi estado de ánimo? ¿Situación amorosa? ¿Planes de vida? ¿Planes para estas vacaciones? Realmente no tengo la más remota idea y lo peor de todo es que ya le puse título al escrito porque pensé en un tragaluz y que sonaría lindo/cursi/cool si iba acompañado de la palabra más cliché de todos los tiempos: amor.
Para quienes no saben, un tragaluz, según la página web www.wordreference.com es una ventana abierta en un techo o en la parte superior de una pared. ¿Qué sucedería si el amor se nos va por un tragaluz? Lo tiramos, arrojamos, se nos escapa, se pierde... Y otros tantos verbos que aquí sonarían melancólicos.
¿En qué momento de la vida dejamos escapar el amor? No necesariamente tiene que ser un amor de pareja, puede ser el amor de una hija hacia sus padres, o de dos amigas de toda la infancia, pero a decir verdad todo parece más trágico y de película cuando el amor que se esfuma es de una pareja de enamorados. Ahora bien, pensemos quiénes dejan escapar el amor, ¿ellos Vs nosotras? Típicamente las mujeres respondemos: "ellos", mientras que ellos señalan varios factores.
Pensemos a su vez en algo más, ¿cómo somos capaces de dejar ir el amor? Seguramente no tenemos la respuesta, y si fuera así todos querríamos la receta para nunca perder algo que es importante en nuestras vidas. Pero si es tan fundamental por qué dejamos que se vaya, que se deteriore, se extinga, se transforme en algo muy diferente a lo que era. Es aquí donde comenzamos a tener posiciones diferentes al respecto, algunos como yo pensarán en los pequeños detalles, esas cosas que dejamos pasar por alto, que se acumulan y se vuelven parte de la rutina, esos besos que no dimos, esos te amo que guardamos por enojo, las caricias que no quisimos recibir después de una fuerte discusión hacen una gran franja entre dos personas, crece y se pronuncia tanto que al final es difícil que sólo con amor les alcance para luchar y volver a estar juntos.
¿Por qué olvidamos los detalles? o también ¿por qué no valoramos los detalles?
Olvidan ellos una rosa cualquier tarde de verano, dibujar un corazón en la pared, dedicar canciones, escribir cartas ( fenómeno que en el siglo XXI ha desaparecido y está al borde de la extinción), invitarlo/a a comer, cantarle canciones, o simplemente mirarla/o a los ojos y decirle cuan importante es para ti, sin que él/ella te lo pida... Algo como tomarla de la mano y decirle que toque tu pecho y sienta como acelera y desacelera tu corazón domina hasta el corazón más duro, pero la falta de cualquier tipo de detalle significativo también endurece a su vez hasta el más dulce y blando de los corazones. Se han puesto a pensar por qué hay tantos corazones fríos en medio de la nada, personas insensibles, crueles, vacías, quizás a ellas también les lastimaron, tal vez solo son el resultado de una pésima casi mortal experiencia.
Los corazones pueden ser fríos y pasar a cálidos, así como pueden ser blandos y volverse muy fuertes. Si el amor es el motor que mueve el mundo porque no dejamos que nos haga latir a mil el corazón, por qué ya no somos cursis, por qué nos da pena ser detallistas, por qué tenemos que pensar tanto en el qué dirán mis amigos, por qué no simplemente amamos sin medida, entreguemos todo de nosotros, hagamos inmensamente feliz a la persona que nos hace amar aún más la vida.
Que sea el amor el camino, la señal, el destino, que sea todo.

