Paaaaaaaaaaaaaarce, mi vida ha dado un giro inimaginable desde la última vez que escribí acá. Las cosas han dado vueltas y vueltas, la vida ya no es igual. Fue difícil, muy difícil, por no decir jodidamente difícil superar esos terribles días grises. Después de llorar días enteros, sentirme una mierda💩 y creer equivocadamente que no iba a soportar tanto, salí de todo eso y estoy vivita y coleando. Cada situación extraña, abrupta o inusual que ocurre en nuestras vidas tiene muy en el fondo una razón de ser, quizás al principio resulte muy difícil entender "qué carajos será" pero con el tiempo todo toma su lugar y cada cosa por muy loca que parezca tiene sentido. No sé ustedes qué tipo de religión profesen, yo ni siquiera sé si encajo cien por ciento en una pero estoy totalmente segura de la existencia de Dios. Si no fuera por su presencia en mi vida, creo que no estaría echando el cuento, quizás seguiría atada a la pata de mi cama, llorando, ahogándome en las canciones de Arjona o cualquier otra tontería, ya todo eso lo hice, ya pasó.
Alguna vez en este pequeño rinconcito, escribí algo sobre esa tusa mortal que casi me acaba, esa que hoy recuerdo casual, hasta con la misma gracia en la que pienso cuando recuerdo que perdí X parcial para el que me esforcé mucho, y al final, pasé la materia. En esa oportunidad les hablé de cómo superé esa terrible tusa y que estaba segura que la segunda, tercera o diezmilésima vez no me iba a doler igual, y efectivamente así pasó. No puedo decir que esta vez me dolió menos, o que no me importó, eso sería una canallada conmigo, pa´qué carajos voy a recurrir al autoengaño, sí dolió, pero como sabía las cosas que NO debía hacer, ese dolor fue más llevadero. Sabía perfectamente que no tenía que mendigar amor, no debía rogar, no debía torturarme con las redes sociales, no debía alejarme de mis verdaderos amigos, no debía ocultarme del mundo para siempre, o querer morirme cada que el recuerdo del man pasara por mi cabeza. Esta vez estaba dispuesta a cambiar la situación, por eso creo que hice las cosas que sí debía: apoyarme en mi familia y amigos más cercanos, dedicarme tiempo, estar en soledad para conocerme, leerme los fabulosos libros de Papá Jaime pero la más importante de todas, sin duda alguna fue acercarme a Dios, en el momento en que él tocó mi puerta y yo abrí mi corazón para que él llenara los vacíos con su amor, me sentí feliz. Y eso es lo más importante de todo, ser feliz con la persona que soy. Y como terapia para ser feliz, estoy buscando dentro de mi las cosas con las que me siento dichosa, escribir es una de ellas, es genial dejar que fluyan las palabras, las ideas y esta vez sin necesidad de reprimirme cosas sobretodo por el tema del "qué dirán". Aprendí que la felicidad viene de mi, de lo que soy, lo que hago para servir a los demás, de mi capacidad para volver a soñar pensando que esta vez "el cielo es el límite". Si por cualquier motivo hoy te sientes bajo de nota, o estás pasando por una situación difícil, tranquilo/a, todo pasa, depende de ti cuánto tiempo quieras estar triste porque si la finalidad de la vida es ser felices, tenemos muchas opciones.
Y ya para despedirme, quiero regalarte mi mensaje favorito de la biblia:
"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora." Eclesiastés 3💓💓💓