miércoles, 3 de abril de 2019

El precio de la alegría

Quisiera comenzar este texto, carta a mi misma, nueva entrada o como quieran llamarlo con una reflexión sobre algo que deberíamos preguntarnos casi todos los días. Y pues, dice así:
¿Cuánto te cuesta la alegría?
La gente de la región caribe colombiana puede pensar que se trata de uno de esos manjares que venden cerca a las playas, eso no cuesta más de $3000 (digo yo acá) pero no, en realidad se trata de la alegría como emoción, aquello que hace parte de nosotros, algunas veces se muestra y otras está oculta, dejando que su amiga la tristeza se  aparezca un rato por ahí. Bueno, siguiendo con el cuento de la alegría, y el precio que tiene, quisiera también pensar en lo que hacemos para conseguirla, puede sonar tonto, infantil, pero para mi está en cualquier cosa, los pequeños detalles me llenan más que las grandes cosas, y no es que éstas no me gusten, sino que ajá. Como este escrito es serio, no puedo dejarlo así, terminaré con algo como: las cosas grandes me simpatizan, pero en la simplicidad de las cosas encuentro la felicidad.

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