Hace una semana no estás con nosotros, unos dicen que fuiste al cielo, otros piensan que no existe nada después de la muerte, por mi parte, creo que estás al lado de Dios. Afrontar esta situación es difícil, los días parecen eternos, terminaron las clases, los parciales, el semestre, sin embargo asisto a la universidad por mi trabajo en la biblioteca, ha sido bueno despejar mi mente por varias horas pero al volver a casa siento una intensa melancolía, un dolor en el alma por tu partida.
Me pesa cada noche antes de cerrar los ojos, recordar que no pudimos despedirnos, habría dado todo porque mi vuelo hubiese llegado más temprano o que tú esperaras un poco más pero nada de eso sucedió. Es difícil llegar a tu casa y no encontrarte, mirarte a los ojos, darte un abrazo o una palmadita en el hombro. No entiendo aún la razón por la cual fui la única que no pudo despedirse de ti, en estos momentos pienso que quizás no hubiese sido tan fuerte para dejarte ir, aunque haberte perdido de esta manera, sin saber nada no es fácil.
Como no tuve la oportunidad de despedirme de ti, quise escribirte esto abuelito, ojalá puedas leer mis pensamientos o escuchar mi corazón para que sepas todo lo que quiero decirte.
Hola mi papá, sé que en estos momentos te encuentras lejos de mi, quizás estés viendo todo lo que hacemos, y seguramente es así porque han sido muchas las bendiciones que nos has enviado. Quisiera abrazarte por un segundo, volver a Sincelejo y encontrarte en un ataúd ha sido muy difícil para mi, no esperaba tu partida. Han sido noches difíciles, he recordado muchas de nuestras conversaciones, he recibido uno de los libros que me dejaste, y he llorado cada noche antes de dormir por tu repentina partida.
¡Ombe, mi papá! Que duro se siente no poder decirte eso y escucharte responder: ¡Ombe pindana! Que vacío se siente en el alma desde que no estás.
Recuerdo la primera vez que mostrarte admiración por mi, fue en tercer grado, participé en las olimpiadas de ortografía en el colegio Miguel de Cervantes Saavedra, me sentí feliz por ocupar el primer puesto pero el premio más grande fue tu cara de orgullo al recibir de mis manos ese 'Cervantino'. Se te llenaron los ojos de alegría, me comparaste con tu abuelo, diciendo que heredé su sabiduría. En ese momento empezó nuestra relación de amistad. Iniciamos citas casi todos los viernes para hablar de la historia, me encantaba comentar contigo todo lo que aprendía sobre la colonización de América, los próceres de la independencia, las guerras mundiales, y siempre recordaré tu cara de sorpresa cuando dije: "Mi papá, sabía usted que Sebastián Elcano fue el primer marino en completar la primera vuelta a la Tierra", fuiste muy amable al decir que no sabías y querías que yo te contara esa historia.
Nos faltaron conversaciones mi papá, teníamos que hablar muchas otras cosas sobre la Guerra de Corea, por eso siento que no estaba preparada para verte partir, Te extraño, a veces intento mirar tus vídeos pero siento que se me arruga el corazón, aún no estoy lista.
Desde lo más profundo de mi alma quiero que sepas que te amo y que siento mucho orgullo de llevar tu apellido, tu sangre y ser responsable de contar tu historia para que todos conozcan el hombre maravilloso que se ganó el respeto y admiración de todos los que tuvimos la dicha de conocerte.
Descansa en paz, mi papá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario